jueves, 21 de mayo de 2009

muerte moderna (2)



2.



Contaba y contaba las vueltas que daban las manecillas del reloj de pared mientras permanecía tirado sobre el sofá del living de mi casa. Así pasan mis días –pensaba-, e inmediatamente una sensación de desasosiego se apoderaba de mí. Después de mi divorcio la vida no había seguido igual, para nada. Nuevamente estaba comenzando a vivir una etapa de soltería, casi idéntica a los años previos a mi casamiento, pero algo se sentía distinto, todo era como un eco confuso, un efecto reflejo, algo que parecía familiar pero se sentía seco y extraño, tal como volver a experimentar un dolor al cual ya pensabas que conocías. Es que estaba nuevamente soltero, pero esa soltería sabía distinto, casi con un sabor amargo en el fondo. Me pregunté cómo se siente un prisionero al ser puesto en libertad y mi respuesta automática fue contundente, raro. Raro era la palabra perfecta para todo lo que aconteció luego de mi divorcio. Todo parecía como antes pero nada era como antes, ahora todo era raro, era como vivir un déjà vu de a ratos y de repente caer en la cuenta que para ser un momento ya vivido faltaban condimentos que lo confirmaran y lo volvieran auténtico.

De ella no supe más nada, absolutamente nada. El día que salimos de tribunales me despidió con un saludo tibio a lo lejos y se perdió calles abajo caminando junto a su abogado. Esa imagen es la última que mi memoria tiene atesorada de la mujer que compartió quince años de mi vida. Nada, después de ese día no hay nada, aunque mi subconsciente siempre trató de mantenerme ocupado con cientos de pasajes y momentos de mi vida a su lado. Era ahí, cuando los recuerdos me atropellaban, que me sentía infeliz y tenía la sensación de ser un marinero timoneando un barco en plena tormenta en altamar al que no podía darle rumbo cierto y al cual un miedo pavoroso a encallarlo lo asaltaba. Tomé por costumbre salir de mi departamento por las tardes y dirigirme a la estación del metro. Me sentaba en un banco cruzado de piernas a leer un libro. En aquel entonces trabaja freelancer y podía darme ciertos gustos. Disfrutaba mucho leer entre aquel bullicio. Cuando me aburría miraba los cientos de caras que pasaban a cada minuto por el lugar. Pensaba cuántas de aquellas personas tendrían una vida parecida a la mía y sin embargo no podíamos contenernos los unos a los otros. Muchos –me dije una tarde-, debemos ser muchos los que vivimos momentos de infelicidad en nuestro interior –y con ese pensamiento cerré el libro y volví a mi casa cuando ya las luces de neón de la calle comenzaban a prenderse.

Hice lugar en el guardarropa, quité alguna que otra prenda de ella que quedaba y coloqué todo en una caja de cartón. Viejas fotografías donde ambos estábamos juntos, un cepillo de dientes que hacía años ella había dejado de usar y había quedado olvidado en el baño, un juego de aros, un par de medias de lycra y una vieja agenda toda rayada que usaba en su oficina. Todo, absolutamente todo fue a parar a la caja y con ello parecía que un gran candado cerraba una puerta a la cual no volvería a traspasar. Mientras realizaba aquella tarea noté por la ventana que la tarde se había oscurecido. Nubarrones negros y amenazantes de a poco se habían apoderado del cielo y uno que otro trueno se dejaba oír a la lejanía. Lluvia, lluvia reparadora –pensé inmediatamente tras sentir el olor a tierra mojada que invadía rápidamente el ambiente. Salí al patio y observé el cuadro completo que la naturaleza me mostraba. La hamaca se balanceaba como jugando con el viento, las copas de los árboles se agitaban incesantemente, remolinos de tierra traspasaban la tapia y bañaban todo lo que a su paso encontraban. La lluvia no tardó en llegar.

Entré a la casa, tomé la caja y la llevé al cesto de la basura en la calle. Las primeras gotas comenzaban a caer. Se sentían frescas y puras. Al principio apresuré la marcha para entrar a la casa pero después la aminoré y me dejé empapar por la lluvia helada. Un calor reparador me recorría las venas y sentía como las gotas anónimas me golpeaban la cara. Cuando ya me hube empapado bastante me guarecí debajo de un pino. Una fragancia empalagosa afloraba debajo de aquel árbol y con ese perfume cerré mis ojos y rompí a llorar. Durante meses había apretado dientes y puños, había estrujado mi interior a más no poder, pero aquella tarde la lluvia ablandó la coraza y la explosión fue inevitable. Me abracé a mi mismo con mis brazos y con mi cabeza de lado lloré como cuando niño, como extrañando el abrazo de mi madre. Así lo hice durante un rato hasta que el llanto cesó y detrás cesó la lluvia. Un viento sur corrió los nubarrones y manchas celestes de cielo limpio de a poco ganaron el firmamento. La tierra estaba muy mojada, yo estaba empapado, y entonces percibí que algo había cambiado. Me sentía más liviano, menos abotagado. Entonces al azar la vista vi un hermoso arco iris como señal de no más lluvia. Eso, una señal –me dije-, una señal era lo que necesitaba para darme cuenta que la vida debía de continuar, que las etapas estaban para vivirlas y ser pasadas y que aún yo seguía vivo. Me levanté y erguido miré directamente hacia el arco iris con mis manos en mi cintura. Entonces sonreí.


14 comentarios:

  1. mas identificada no me puedo sentir....tu ficción es tan igual a mi realidad.

    excelente!

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  2. Tiempo de instropección que sirve para meditar, curar un poco las heridas y un dia sale ese arco iris, que te dice, ahi esta la vida esperandote.

    Besos.

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  3. Amigo Literato, recien hoy puedo visualizar tu blog, no se q estaba sucediendo estos dias con mi maquina....

    Un poquito como comente en el post anterior.... La lluvia sirve para humedecer nuevamente el alma, poner la cabeza en frio y comenzar de nuevo. (PUNTO APARTE Y A OTRO RENGLON)

    Excelente AMIGO... Excelente!!!!!

    Besos!!!!

    P.D: Buen fin de semana largo....

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  4. Lograste mostrarme unas cuántas imágenes impecablemente.
    Disfruté mucho tu relato, bien hecho!
    Un beso.
    Roxana.

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  5. @SO:

    Completamente de acuerdo. Ciclos, esa es la palabra mágica.


    @MAQUI:

    Es que la idea es esa, que los lectores se sientan identificados. Lo mismo pasa cuando lees un libro y notás que el personaje tiene muchas facetas parecidas a las tuyas.
    Gracias, me alegro que te hayas mimetizado con el texto.


    @CECY:

    Como le respondí a @SO sobre su comentario, la palabra mágica en todo esto se llama "ciclos". Y uno los comienza a ver a medida que crece, que se golpea y en definitiva cuando vive.


    @GUADALUPE:

    La lluvia es reparadora, tal cual la siente el personaje.

    Gracias, y buen fin de semana para vos.


    @ROXANA:

    Un placer, si te gustó es un placer. Si lo disfrutás mucho más aún.



    SALUDOS PARA TODOS.

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  6. Bueno, bueno........ya no más estrellas? me repetiré entonces en elogiarte con las palabras de siempre: me gustó mucho esta muerte moderna(2)

    te dejo un abrazo

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  7. Verdadero, "que las etapas estaban para vivirla" siempre habrá alguien qué nos salva, de eso no hay duda. El abrazo de una madre siempre viene bien al alma aunque sea imaginario...

    Besos con sabor a caramelo, Monique...

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  8. tan acertado el texto que elegiste para tu relato :) un dia si queres encantada charlamos de por q me gusta cortazar. un beso!

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  9. Cambios mi amigo, cambios.
    Eso es la via un ir y venir, un cierre de puertas para abrir otras.
    Cambios...
    Si no nos arriesgamos no ganamos...
    Cambios...
    Fuertes pero tan necesarios.
    La vida es eso.
    Un fuerte abrazo amigo, cuidate mucho y sigue.
    Besos.

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  10. Literato:
    Impecable, clarisimo texto, llevadero y de profundas sensaciones que se transmiten en la lectura.
    Toca puntos hondos, temas que de una u otra manera nos atraviesan y nos hacen lograr la identificación con el protagonista.

    Un verdadero placer leerte!

    Magah

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  11. @LUCIA:

    No, ya no más estrellas, las saqué porque promocionaban links a otras páginas que no eran afines con la narrativa y la verdad no me interesaba.

    Gracias por los elogios y más viniendo de alguien como vos que escribe poesía de una manera muy linda.

    Un gusto que siempre merodees mi casa.

    =)


    @MONIQUE:

    ¡Tanto tiempo!
    Un gusto que pases por mi blog nuevamente. Difícil encontrar a una mujer que tenga tanto ojo crítico para la lectura de libros, al menos para mí.

    Intuyo que te gustó mi relato y me alegro por ello. Las etapas están para vivirlas, sí señor.


    @COSASIMPROPIAS:

    Claro que me gustaria charlar sobre porqué te gusta Cortázar. Seguro mi comentario en tú blog fue el causante de ello, ¿no? jajaja

    Un gusto que siempre pases por aquí.


    @NATALIA:

    Nunca me gustaron los cambios, aunque haya personas que lo amen. A mí me gusta echar raíces, pero es algo que aún no puedo hacer. Tal vez algún día.

    Todo pasará.


    @MAGAH:

    Es un tema sobre el cual nunca había escrito. Me gustó hacerlo. El final me gustó más aún. Por unos instantes me metí en la piel del personaje y logré sentir el vacío al borde del precipicio. Te recomiendo leer la última parte, el final.

    Gracias por los elogios y siempre bienvenida al blog.




    A TODOS, MUCHAS GRACIAS POR PASAR Y LEER MIS TEXTOS.

    SALUDOS =)

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  12. Oye... me sonó muy parecido a algo que ya había leido antes..

    Aquí esta el link, hace tiempo lo subí...

    http://amigosreales.blogspot.com/2009/03/despedida.html

    Para mí la llave del relato fue el olor...
    Siempre muchas cosas se dominan por el olor... y si, atravez de ello, puedes resolver y descubrir muchas cosas.

    Un saludo señor, desde la capital mexicana...

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  13. Por cierto... exelente elección de canción...

    =D

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